
Bajo la superficie quedaquién sabe si un quejido,
el último secreto,
la imagen hueca.
Ningún retorno sirve,
y aquello ya trizado,
no hay mano generosa que restaure, devuelva,
a la quietud sombría de la sala. ("Era un tiempo distante")
Paco es un poeta, novelista, dramaturgo, periodista y diplomático. Por los años sesenta animó el ambiente teatral de la capital de la república con piezas que él mismo escribió y dirigió, llegando a actuar en algunas de ellas.
Nació en Quito en 1928, desde muy temprana edad dio muestras de su raro talento y vocación, componiendo poemas y construyendo un pequeño teatro de marionetas que hacía las delicias de sus compañeros de colegio.
Sus obras teatrales son unas veces de marcada tendencia trágica; otras, de fino sentido del humor, pero siempre abierto a las mayores esperanzas humanas. Los personajes de su preferencia son los femeninos.
Sus obras teatrales son unas veces de marcada tendencia trágica; otras, de fino sentido del humor, pero siempre abierto a las mayores esperanzas humanas. Los personajes de su preferencia son los femeninos.
Paco Tobar García se volvió un poeta gigante: su voz, su hondura sentimental y su visión filosófica del universo hicieron eco y removieron las conciencias y la tersura de toda sensibilidad posible, en el momento en que, para algunos mercaderes, la poesía ya no tenía razón de ser.
Entre sus obras se encuentra “Ebrio de eternidad”, a la par de homenajear a la mujer y a los amigos, se desnuda en un enjambre de complejidades, en la fría y amarga soledad y en la dolencia de no ser escuchado.
Entre sus obras se encuentra “Ebrio de eternidad”, a la par de homenajear a la mujer y a los amigos, se desnuda en un enjambre de complejidades, en la fría y amarga soledad y en la dolencia de no ser escuchado.
”Ya no quiero el amor que se derrama
y sucio acaba en una mancha triste
me basta tu presencia".
O cuando se inmola en la angustia de ciertas nostalgias:
“Tampoco hay rosas en el parqu
y apenas si me quedan los amigo
hasta ellos huye alegan que estoy endemoniado,
o que sufro de un mal imperdonable:la tristeza".
Aquí, la soledad es un himno desde la ausencia y se construye como un sentido de búsqueda hacia honduras infinitas. Con todo, Tobar edifica su razón poética, aunque para muchos, en Canon perpetuo, ya se revelaba su ser fundacional. Ocurre que Ebrio de eternidad es el punto de no retorno para el poeta y los lectores: sin ese libro, el amor no tendría motivos para explicarlo en toda su complejidad.
Aquí, la soledad es un himno desde la ausencia y se construye como un sentido de búsqueda hacia honduras infinitas. Con todo, Tobar edifica su razón poética, aunque para muchos, en Canon perpetuo, ya se revelaba su ser fundacional. Ocurre que Ebrio de eternidad es el punto de no retorno para el poeta y los lectores: sin ese libro, el amor no tendría motivos para explicarlo en toda su complejidad.
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